Graciela Pastrana quiso llorar al ver el río blanco crecer en medio del campo. La leche se mezclaba en ese momento con el agua del arroyo para luego perderse entre los arboles secos. Impotente, sólo pudo mirar cómo se arrojaba el alimento. "Duele ver esto", confesó la mujer, sabiendo que no era el único lugar donde se desechaban miles de litros de la materia prima: en el país se derramaron más de siete millones diarios.
Graciela se había trasladado desde la localidad de Trancas hasta la Estancia El Molino-Zárate, ubicada en la ruta 311, altura kilómetro 11. No había llegado sola al establecimiento ganadero de la familia de Raúl Chebaia; fue acompañada por un agente de la Municipalidad de Trancas. La comuna le había proporcionado una camioneta y bidones de plástico para poder llenarlos con la leche que minutos después sería tirada. "Ellos (por los propietarios del tambo) llamaron a mi casa para preguntar si queríamos retirar leche", relataba la mujer mientras cargaba los recipientes en el vehículo.
Graciela pertenece al Club Libertad y los 170 litros que alcanzaron a salvar serán utilizados para agasajar el domingo a los chicos del barrio Alto El Milagro, por el Día del Niño.
La dirigente social no fue la única que logró recolectar el alimento; antes llegaron representantes de una escuela de San Pedro de Colalao y un productor de chancho, entre otros, para poder rescatar lo que se pudo de la jornada de producción.
Sin embargo, 1.700 litros de leche fueron tirados finalmente en esa estancia, decisión que tomaron sus propietarios ante la baja capacidad de almacenamiento, que impidió mantener en frío el producto sin pasteurizar más de 24 horas.
Es que el bloqueo que hasta ayer se mantenía en más de treinta usinas lácteas de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, en el marco del reclamo del sector ganadero por una actualización del precio del litro, llevó a que en Tucumán también se tire la elaboración diaria y a distribuir, aunque en menor cantidad, en organizaciones sociales. "Hasta aquí llegamos. Guardamos la leche de las últimas cuatro ordeñadas, pero hoy (por ayer) comenzó la tirada. Aunque también adherimos a la protesta por el bajo valor de compra", remarcó María Josefina Aragón de Chebaia, dueña del establecimiento ganadero.
En la provincia se producen cerca de 70.000 litros diarios y se paga entre $ 1,44 y $ 1,45 promedio por cada uno. Casi un 45% (30.000) de la campaña se destina a la empresa Saputo, en Santa Fe, para la manufacturación, informó la Dirección de Ganadería de Tucumán.
"Están pagándonos $ 1,44, pero producir un litro de leche cuesta más de $ 1,90. Producir en Trancas es más oneroso que hacerlo en Rafaela, en Santa Fe, donde el pasto crece solo y no hace falta regar la tierra. Pero cobramos menos", expresó Aragón de Chebaia, quien criticó además a las entidades rurales nacionales por la ausencia de representatividad en las negociaciones por el campo.
"La crisis existe hace 10 años. Pero cuando se peleó por el campo en 2008, la Mesa de Enlace no se acordó de la situación de los tamberos", criticó.
Reacción oficial
El director de Ganadería de la provincia, Juan José Navarro, especuló ayer que la medida adoptada por algunos productores, podría extenderse a otras campos de la provincia en caso que aislamiento de las plantas de las provincias mediterráneas continúe.
A su vez, contó que los ruralistas se contactaron con el Gobierno para plantear la posibilidad de distribuir la materia prima a reparticiones oficiales, entre otros sectores, ante la inminente decisión de vaciar los tambos.
Ante ello, la Dirección de Ganadería dispuso un camión de carga (acondicionado para el transporte de este producto) para poder ofrecer la leche sin pasteurizar a comedores y otras organizaciones.
De los 30.000 litros que se envían a la cuenca santafesina, 40.000 se destinan a firmas salteñas y empresas y queserías tucumanas, donde se logró reubicar los miles de litro de leche sin destino que originó la protesta tambera.
"Sin duda, es una situación complicada. Al bajo precio hay que sumarle la baja del nivel de consumo y la restricción de la exportación", recalcó el funcionario a LA GACETA.
"Duele"
Graciela Pastrana tenía pensado hacer hervir la leche que retiraba de la estancia El Molino, como proceso de pasteurizaciones casero. Los 170 litros -describió- serían distribuidos en cientos de botellas, puestas en frío. "Es para preparar el chocolate del domingo", contó la mujer.
Antes de retirarse del tambo de los Chebaia, la mujer expresó que sentía dolor ver tirar el producto, aunque aclaró también que la medida reflejaba el daño que sufrían los productores. "Uno sabe que el productor debe vaciar los tachos por día para poder ordeñar de nuevo y volver a producir. Si no se ordeña, la vaca puede sufrir una infección (una mastitis, una inflamación de la glándula mamaria de la vaca)", ilustró Graciela, entre lamento y dolor al ver el gran manto blanco que se formó en el suelo seco.